Tras tres meses de trabajo legislativo y con una alarmante lista de 450 personas esperando atención, el oficialismo votó en contra de transformar en ordenanza el proyecto sanitario. Un vecino estalló de furia, expuso con nombre y apellido a los ediles que dieron la espalda a la iniciativa y lanzó una advertencia escalofriante: «La sangre la van a llevar ustedes».
El sistema de salud pública de Bragado quedó en el centro de una tormenta política y social luego de que el Honorable Concejo Deliberante le bajara el pulgar a una iniciativa clave para la comunidad. Se trata del proyecto destinado a la creación de un Servicio de Guardia Activa de Salud Mental de las 24 horas, un dispositivo largamente demandado que exigió tres meses de gestación y que buscaba dar respuesta a una crisis estructural reflejada en las 450 personas que hoy se encuentran en lista de espera dentro del distrito.

La propuesta legislativa —impulsada originalmente por el vecino Enzo Malfatto y canalizada en el recinto— contemplaba la estructuración formal de un espacio de atención permanente. Sin embargo, la decisión del bloque oficialista de rechazar la ordenanza dinamitó las expectativas de sectores vulnerables que no pueden costear los servicios de la medicina privada.
Los detalles del proyecto desestimado
La iniciativa rechazada no se limitaba a una simple declaración de intenciones, sino que exigía la implementación operativa de recursos fundamentales para contener las urgencias psicológicas y psiquiátricas en el ámbito local, subsanando los profundos retrasos en la asignación de turnos del hospital público, donde las demoras denuncian extenderse por semanas o meses.
El proyecto buscaba garantizar una respuesta inmediata y profesional ante crisis agudas, evitando el desamparo de aquellos pacientes que deambulan sin contención adecuada. No obstante, los concejales del oficialismo optaron por desestimar la herramienta bajo el argumento de priorizar o reforzar los mecanismos ya existentes en el centro de salud, una postura que fue duramente cuestionada por carecer de propuestas concretas y desconocer la realidad cotidiana de los consultorios.
Nombres propios, promesas rotas y un debate bochornoso
La negativa desató un descargo visceral por parte del impulsor de la medida, quien, recién llegado de la sesión legislativa, expuso detalladamente el raid de contradicciones de los ediles.
Uno de los principales cuestionados fue el concejal Mauricio Yaffaldano, con quien el vecino había mantenido reuniones previas: “Este proyecto se presentó hace tres meses… A las dos semanas me cita Mauricio Yaffaldano a la oficina, me dijo que le interesaba el proyecto… y me dijo que lo iba a acompañar. Hoy me encuentro con que Mauricio Yaffaldano y todo el bloque votó en contra. Voy a exponer a todos, a todos los voy a exponer”.
El enojo también recayó sobre la concejal Alonso, a quien reprochó la falta de sustento técnico en su defensa oficialista y su desconexión con el nosocomio: “La concejal Alonso dijo que ella prefería reforzar lo que ya estaba en el hospital, pero no tiró ningún proyecto, o sea, no tiró nada… Hay 450 personas en lista de espera. Alonso dio su punto de vista como bloque oficialista y se opuso obviamente. Alonso, ¿vos fuiste al hospital alguna vez? La verdad que no entiendo, van a hacerse atender a lo público o van a lo privado los muchachos”.
El tramo más tenso y crítico apuntó contra el concejal Ciotti, a quien acusó de evidenciar un absoluto desinterés y desconocimiento técnico tras meses de debate parlamentario: “Este chico Ciotti, el concejal Ciotti, no sabía ni dónde estaba parado… Para qué le pagan, cuánto cobra esta gente. El tipo no sabía ni lo que estaba hablando, vean la sesión, está grabado en el vivo. De hecho, ¡no sabía qué era una ordenanza! Una cosa loca, tres meses el proyecto en el Concejo Deliberante y no sabía que era una ordenanza. ¡Dios mío!”. La lista de cuestionamientos políticos incluyó además a la concejal Emma Elizalde, señalada como una de las primeras opositoras a la medida dentro del esquema oficialista.
El grito desesperado de la comunidad
Lejos de matizar sus palabras, el vecino exteriorizó su impotencia ante lo que considera una burla hacia los contribuyentes y los sectores desprotegidos:
“Son unos delincuentes, porque encima cobran fortuna, cobran una fortuna, y se cagan en los que los votaron. La salud mental acá en Bragado dio mucho que desear toda la vida, no es de ahora, señores. Se cagan en un proyecto que me llevó un montón de tiempo forjarlo, para que la sociedad, el que no pueda pagar un privado, lo pueda tener a la atención y no la está teniendo. No le mientan a la gente, ¿hasta cuándo le van a mentir? Son un cambalache”.
Finalmente, el descargo cerró con una advertencia de extrema gravedad institucional y humana dirigida directamente a los legisladores que frenaron la normativa:
“Yo lo único que les digo, y se lo dije en el Consejo, y está en el vivo: el día que una de las 450 personas se quiera sacar la vida, la sangre la van a llevar ustedes. ¡La sangre! Ustedes van a estar manchados de sangre, porque ustedes fueron los únicos que se opusieron”.

