Milei criticó a la izquierda global y defendió el rumbo económico: “El riesgo país está prácticamente eliminado”

El presidente Javier Milei participó este jueves del V Encuentro Regional del Foro Madrid que se realiza en Santiago de Chile, con la presencia de dirigentes internacionales de derecha conservadora. Allí volvió a sumar críticas al socialismo y defendió su modelo económico.

“Hoy estamos siendo testigos de un cambio que empezó en Argentina en 2021 y que poco a poco fue extendiéndose por todo el continente”, destacó el mandatario. “Hoy el continente entero se está orientando hacia los valores que hicieron grande a Occidente, incluso luego de décadas de adoctrinamiento socialista. Hemos demostrado que no les tenemos miedo y que estamos dispuestos a salvar nuestra civilización y nuestro modo de vida”, añadió.

“El falso nacionalismo del que a veces hacen gala solo oculta que son un movimiento sin patria, sin futuro y condenado a hacer fracasar a los países donde toman asiento. Durante décadas, la izquierda organizada sometió a los países a su influencia, usaron sus ideas nefastas para empobrecernos”, aseveró el Jefe de Estado.

El gobernante argentino ratificó además el rumbo de su plan económico y resaltó la reducción de los indicadores de vulnerabilidad. “Bajamos la pobreza en 25 puntos, la pobreza infantil en 30 puntos y bajamos un tercio la indigencia”, destacó. Para Milei, estos resultados son solo el comienzo de un modelo que está “poniendo a la Argentina en camino a ser grande nuevamente”.

Al analizar el desempeño económico, Milei reportó un crecimiento del 6,7% en el primer año y un 3,5% en el segundo. “De confirmarse las estimaciones que hay para este año y el año que viene, Argentina va a estar expandiéndose en 4 años cerca de 20% cuando la OCDE lo hace al 6%”, insistió.

Uno de los pilares del discurso fue el equilibrio de las cuentas públicas logrado desde el primer mes. El presidente destacó que se encamina al tercer año consecutivo de superávit fiscal financiero. En ese sentido, sostuvo que la consecuencia directa de esta política es la mejora en el perfil de deuda. Milei detalló que la deuda consolidada bajó de cerca de 100 puntos del PBI a menos del 40%. “El riesgo país de niveles de 3.000 puntos básicos se encuentra en torno a los 500. El riesgo país prácticamente ha sido eliminado”, señaló con satisfacción.

El Foro Madrid es una red internacional de dirigentes de derecha conservadora impulsada por la Fundación Disenso, el think tank del partido español Vox que preside Santiago Abascal. Nació en octubre de 2020 con la firma de la Carta de Madrid, un documento fundacional que plantea frenar el avance de las corrientes de izquierda en Iberoamérica.

Este jueves y viernes se llevó a cabo en Santiago la quinta edición regional del espacio, bajo el lema “Una nueva era para Iberoamérica”, en el Centro de Eventos San Carlos de Apoquindo.

Abascal no estuvo presente: se quedó en Madrid para participar del debate en el Congreso español sobre la crisis migratoria de Ceuta, con la comparecencia del jefe de Gobierno, Pedro Sánchez. En su lugar, viaja a Chile el secretario general de Vox, Ignacio Garriga.

Entre los oradores también figuraron el presidente de The Heritage Foundation, Kevin Roberts, y la primera designada presidencial de Honduras, María Antonieta Mejía. La organización invitó además a la funcionaria estadounidense Sarah Rogers.

No es la primera vez que Milei participa del espacio: en septiembre de 2024 fue anfitrión de la edición “Río de la Plata” en el Palacio Libertad de Buenos Aires, con la presencia de Abascal y de Kast, entonces candidato presidencial. Aquella vez se convirtió en el primer jefe de Estado en ejercicio con protagonismo activo en un encuentro regional del Foro Madrid.

La presencia de Kast como anfitrión, y ahora ya como presidente, generó ruido puertas adentro de la coalición oficialista chilena: el partido Evópoli pidió que el mandatario tomara distancia del evento por su asociación directa con Vox.

La agenda del jefe de Estado contempla también un encuentro inmediato con la subsecretaria de Estado para la Diplomacia Pública de Estados Unidos, Sarah Rogers, y antes de la bilateral con Kast.

La abogada, egresada de Dartmouth College y de la Facultad de Derecho de Columbia, asumió en su cargo el 10 de octubre del 2025. Antes, fue socia del estudio neoyorquino Brewer Attorneys & Counselors, donde se especializó en litigios vinculados a la Primera Enmienda. Representó a la Asociación Nacional del Rifle (NRA), a tabacaleras y a ejecutivos e inversores del sector de inteligencia artificial.

Su antecedente más resonante como litigante fue NRA v. Vullo, un caso que ganó por unanimidad en la Corte Suprema en 2024 -junto a la ACLU como coparte- contra la práctica conocida como “debanking”: la presión de reguladores para que bancos corten servicios a organizaciones por motivos políticos.

Ya en su cargo actual, Rogers se convirtió en una de las voces más activas de la administración Trump contra lo que considera censura digital. En febrero de este año, en un evento en Budapest organizado por un think tank húngaro cercano a Viktor Orbán, acusó a la Unión Europea de haber montado un “aparato de censura” a través de su ley de servicios digitales.

En marzo, Trump la nominó además para presidir la Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales (USAGM), que controla a Voice of America, una designación que todavía espera confirmación del Senado. Un mes después, su nombre circuló como una de las posibles candidatas a fiscal general tras la salida de Pam Bondi.

Cercanía ideológica y roces estratégicos

El encuentro en La Moneda será la cuarta reunión entre ambos presidentes desde diciembre pasado. Kast ya había cruzado la cordillera para la asunción de Milei en 2023, visitó la Casa Rosada apenas 48 horas después de ganar el balotaje frente a la candidata oficialista Jeannette Jara en diciembre de 2025 y, como presidente, eligió la Argentina como primer destino de su gestión el 6 de abril, en coincidencia con la conmemoración de la Batalla de Maipú.

En aquella visita de abril, Kast reiteró el respaldo histórico de Chile a los reclamos argentinos de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. Milei, por su parte, le agradeció ese acompañamiento y destacó la afinidad ideológica entre ambos gobiernos.

Los dos mandatarios se conocen desde antes de llegar al poder: compartieron espacios en foros conservadores como la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC) cuando Milei todavía era candidato. Esa sintonía previa explica, en parte, el ritmo de encuentros bilaterales que mantienen desde que Kast asumió, el 11 de marzo.

La agenda bilateral entre ambos países pasa hoy, sobre todo, por la energía. Argentina exportó a Chile unos u$s 2.754 millones en productos energéticos durante 2025 y hoy despacha el 60% del gas y el 40% del petróleo que consume el país trasandino.

Entre los temas que ambos gobiernos evalúan destrabar figura la eventual reactivación de un gasoducto adicional para abastecer el norte chileno, en un contexto en el que el Plan Gas argentino —que fija un piso de precios— vence en 2028.

También trabajan en una integración de las cadenas energéticas y productivas de ambos países, que incluiría intercambios en energías renovables, donde Chile tiene capacidad ociosa en el norte.

“Este es un momento histórico para lograr una mayor integración entre ambas naciones”, había señalado Kast tras su encuentro de abril con Milei en Casa Rosada. Además de la energía, los cancilleres de ambos países, Pablo Quirno y Francisco Pérez Mackenna, trabajan en una agenda que incluye minería, frontera, seguridad y comercio bilateral.

La relación, sin embargo, no está exenta de fricciones técnicas. En las últimas semanas un funcionario argentino cuestionó la soberanía vecina sobre parte del Estrecho de Magallanes, lo que motivó un reclamo formal de la Cancillería trasandina; el ministro de Defensa de Chile, Carlos Presti, salió a bajarle el tono al cruce y ratificó que “no está en discusión que el Estrecho de Magallanes es chileno”.

Antes, en 2024, ya hubo un round por unos paneles solares argentinos instalados cerca del límite binacional en Tierra del Fuego.

Esos roces conviven con una relación personal entre ambos presidentes que, hasta ahora, funcionó como amortiguador de las diferencias técnico-diplomáticas. La visita de este jueves llega, además, en medio de la tensión que el Gobierno argentino mantiene con Estados Unidos y Reino Unido por Malvinas, un escenario en el que la foto con Rogers no pasará inadvertida.

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