En una jornada marcada por el consenso en materia de discapacidad, el Honorable Concejo Deliberante de Bragado aprobó un paquete de ordenanzas impulsado por la concejal interina de La Libertad Avanza, Claudia Barrozo.
Las iniciativas, que surgen de la experiencia profesional de la edil como técnica en acompañamiento terapéutico, apuntan a derribar barreras sensoriales y físicas en el espacio público.
Un enfoque en la neurodivergencia y la discapacidad visual
La propuesta legislativa de Barrozo se centró en tres pilares fundamentales que buscan transformar la experiencia urbana de los vecinos con discapacidad:
• Implementación de Kits Sensoriales: Herramientas diseñadas para la autorregulación de personas dentro del espectro autista (CEA).
• Creación de «Espacios de Calma»: Áreas de refugio emocional en dependencias públicas y privadas del municipio, pensadas para asistir en casos de crisis por sobrecarga sensorial.
• Innovación en Señalética: A través de la impresión 3D, se colocará cartelería en sistema Braille en puntos neurálgicos como el Palacio Municipal, el Hospital local y zonas comerciales. Esta medida toma como base el proyecto escolar «Ponete en mi lugar» del Colegio San José.
Entre la gestión local y la coyuntura nacional
Durante el debate, no faltaron los cruces políticos. Ante los cuestionamientos del oficialismo sobre la postura de su bloque frente a las políticas nacionales de ajuste, Barrozo fue tajante. La concejal separó la necesidad de legislar por la inclusión del debate sobre la transparencia en el otorgamiento de beneficios.

«La discapacidad nos interpela a todos; los egos deben quedar de lado», sostuvo Barrozo, quien además defendió las auditorías estatales como un mecanismo de saneamiento del sistema: «Si las cosas se hacen bien, nadie debería enojarse».
Bajo costo, alto impacto
Uno de los puntos que inclinó la balanza a favor de la aprobación fue el argumento de la viabilidad económica. Según la concejal, la inversión requerida para estos proyectos es mínima para el erario municipal, contrastando con el beneficio social que otorga a las familias que históricamente han reclamado mayor empatía y herramientas de accesibilidad.
Con esta aprobación, Bragado da un paso significativo hacia una ciudad más inclusiva, dejando un precedente de cómo la formación técnica y la iniciativa escolar pueden confluir en normativas que mejoren la convivencia diaria.

