El “supermartes” que pone a prueba al Gobierno: inflación, grabaciones y el temor en el gabinete

El laberinto parece no tener fin para el Gobierno. Detrás de cada recodo, una nueva pared. Y ya ni siquiera escapar por arriba, siguiendo el consejo de Leopoldo Marechal, parece una opción. La atención mediática en torno a Manuel Adorni arrastra gran parte de la marca pero a esta altura las preocupaciones exceden ya la situación -el futuro, quizás- del jefe de Gabinete.

El calendario oficialista marca un nuevo punto de inflexión: un “super martes” donde convergerán la Justicia, los datos de inflación y la exposición pública del núcleo duro del Gobierno, incluido Javier Milei. Todo en simultáneo, todo con capacidad de amplificación. Mientras intenta retomar la agenda proactiva con nuevos proyectos de ley que desembarcarán en el Congreso como el de Salud Mental.

Puertas adentro, el clima se espesa. Bajo el velo autoimpuesto de silencio, en el oficialismo admiten que la agenda empieza a desordenarse y a abrir frentes que hasta ahora estaban contenidos con actores que no se le animaban al Gobierno hasta no hace mucho, como las organizaciones sociales. En ese contexto, el malestar en las fuerzas federales adquiere otro color, tal como se mencionó en la última reunión de Gabinete. “Cobran mal”, reconocen desde el Ejecutivo.

El dato no es menor: el control de la calle y la inflación son los dos pilares políticos de la gestión. Y ambos empiezan a mostrar fisuras en simultáneo. En un contexto económico más exigente, otros temas de alta sensibilidad, como la corrupción, ganan volumen y penetración. De un tiempo a esta parte, la batalla por los precios se volvió un frente sensible para el Gobierno. Ello va atado al incremento de la morosidad: en las billeteras virtuales, alcanza ya el 30% y triplica la bancaria.

Nadie en LLA sabe, puede o quiere explicar las declaraciones de Adriana Mónica Nechevenko. Pero los diputados Esteban Paulón, Pablo Juliano y Maximiliano Ferraro trabajaban en un escrito dirigido al Colegio de Escribanos centrado en la obligación de informar el carácter de persona políticamente expuesta de Adorni en las operaciones. Desde la UIF también podría haber novedades en el ámbito judicial.

La causa hoy reposa en manos del juez Ariel Lijo, con la investigación delegada en el fiscal Gerardo Pollicita. Esta semana deberían desfilar por Comodoro Py las acreedoras del ministro coordinador. El magistrado ha tomado el recaudo de grabar cada una de las declaraciones testimoniales para evitar que nadie se desdiga si el expediente adquiere otro tono con eventuales imputaciones.

En ese marco, el Gobierno opta por una estrategia ambigua: “cuidar” a Adorni sin construir un discurso uniforme. El resultado es un silencio incómodo. Los dirigentes evitan exponerse y el verticalismo muestra fisuras. La resistencia a inmolarse es más aguda entre quienes construyen el partido desde hace tiempo y no le atribuyen al exvocero un rol orgánico en ese esquema.

En el círculo más próximo a Karina Milei son tajantes cuando se los consulta una y otra vez sobre su continuidad. Pero los nombres para reemplazarlo circulan en las quinielas y surgen otros nuevos conforme pasan los días. No faltan los que hablan de un corto horizonte para la definición, sin arriesgar fechas.

Además del ministro Federico Sturzenegger, el canciller Pablo Quirno y otros con dudoso interés por dar hoy ese paso, se escuchó el de Horacio Marín, presidente de YPF, en la previa a la excursión que planean Adorni y Karina al yacimiento. “Más de uno se va a acordar del tuit de Mauricio (Macri) ponderándolo cuando lo designaron a Adorni y se va a leer como una concesión a él”, lo descartan otros. No sería el primero que entra papable y sale cardenal.