Qué es una “recesión técnica” y por qué volvió el debate a la Argentina

La recesión es, en términos muy básicos, lo contrario al crecimiento económico y, desde hace algunos días, ha vuelto a aparecer entre los términos asociados al análisis de la realidad argentina.

Esa afirmación tiene muchos “peros” técnicos y, además, el debate sobre cuál es la situación real de las cuentas nacionales no está para nada saldado. Mientras que en informes de bancos, consultoras y mesas de dinero se habla de “recesión técnica”, el gobierno de Javier Milei se empeña en contradecirlo.

En principio, parece claro que hay un cambio de clima, que algo dejo de ser o que algo apareció en el horizonte y que hasta hace poco no estaba.

Nada aparece como atado a una sola causa. Desde agosto, el riesgo país argentino se despegó del de la región y mientras que algunas naciones sufrieron incrementos módicos o no los sufrieron, Argentina pasó de cerca de 400 a 600, con una fuerte aceleración en las últimas semanas.

Factores externos tampoco contribuyeron. El alza del petróleo provocó que la FED norteamericana subiera las tasas para contener la inflación y prometiera redoblar la apuesta en el corto plazo, impactando de lleno en el costo de la deuda.

El Merval, sin poder romper su techo, muestra comportamientos bipolares, con energéticas creciendo y las industriales y bancos a la baja.

Además una serie de indicadores mostraron una economía con menos impulso: caída de la actividad en julio, retroceso del consumo, aumento de la pobreza, revisiones a la baja en las proyecciones de crecimiento.

Quiénes alertaron sobre el freno económico argentino

Con ese contexto Oxford Economics fue una de las primeras consultoras en advertir sobre el riesgo de una recesión técnica. Después llegaron revisiones de crecimiento por parte de JP Morgan, Bank of America, Barclays y otros informes privados.

Suramericana también señaló que el arrastre estadístico dejó a la economía con un crecimiento esperado inferior al que se proyectaba meses atrás.

Del otro lado, el Gobierno rechaza ese diagnóstico. Tanto Javier Milei como Luis Caputo sostienen que la economía no atraviesa una recesión, sino una desaceleración dentro de un proceso de estabilización, y destacan indicadores como el superávit fiscal, el récord de exportaciones, la acumulación de reservas y el ingreso de inversiones para defender esa lectura.

Fuente: Shutterstock

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