La trampa de la desidia: denuncian un patrón de maltrato animal en un predio de Bragado

Tras la reciente muerte de un equino, vecinos y testigos exponen una realidad alarmante: el predio donde ocurrió el hecho sería escenario recurrente de situaciones de abandono y maltrato animal. «Es una zona donde los animales quedan atados, sin asistencia y en estado de vulnerabilidad», denuncian.

Lo que inicialmente parecía un hecho trágico aislado, ha encendido las alarmas sobre una situación mucho más grave y extendida. A raíz de la reciente muerte de «Linyera», el caballo de 35 años que agonizó durante días antes de fallecer, han surgido nuevos testimonios y evidencias fotográficas que apuntan a una negligencia sistemática en un predio específico de nuestra ciudad.

A la indignación por el caso de Linyera se suma ahora una prueba contundente: una imagen registrada hace exactamente un mes, en la cual se observa a otro animal en condiciones de extremo abandono, atado a un poste en el mismo sector. Según testimonios recibidos, esta escena no sería excepcional, sino una constante que pone en evidencia la falta de control por parte de las autoridades competentes.

Foto enviada por una vecina del precio tomada hace un mes.

Vecinos que han preferido mantener su identidad en reserva por temor a represalias, sostienen que los animales que se encuentran en este predio son sometidos a largas jornadas atados, sin acceso adecuado a alimento y en estados de salud deteriorados. «Es una constante ver animales en total abandono, atados horas y horas en el mismo lugar, débiles y sin ningún tipo de asistencia», manifiestan.

Asimismo, han surgido cuestionamientos sobre la responsabilidad de los propietarios, quienes, según estas denuncias, habrían sometido a ejemplares de edad avanzada a exigencias físicas —como traslados de larga distancia— incompatibles con su estado de salud, agravando su sufrimiento.

La comunidad comienza a preguntarse: ¿cuántos animales más deben sufrir este destino antes de que las autoridades actúen de manera efectiva? La falta de protocolos de protección, la ausencia de control en la vía pública y la aparente impunidad ante estas situaciones son el eje del reclamo que hoy crece en la ciudad.

Este informe no busca señalar un hecho único, sino denunciar una realidad que, bajo el manto del silencio, ha permitido que el maltrato animal se convierta en una práctica instalada en nuestro territorio. La búsqueda de justicia por Linyera es, en realidad, un pedido por todos los que aún permanecen en el predio.